Fitoterapia: Abedul

Fitoterapia: Abedul

14 abril, 2012 0 Por Marilo

 Comenzamos la serie de
Fitoterapia. He intentado que la información sea útil y fácil de
entender. En ningún caso pretendo inducir a la automedicación ni
sustituir el consejo médico.

Nombre científico: Betula alba

Las
propiedades del abedul utilizadas en fitoterapia forman parte de la más
antigua tradición popular. El abedul se ha usado en todas las épocas, y
en diferentes culturas sin excepción, como remedio infalible para
multitud de dolencias.

Las
posibilidades de utilizar las hojas, flores, savia y la corteza del
árbol; su inconfundible aspecto y su gran expansión por muchos lugares,
han contribuido a este hecho.

Uso interno:
Metabolismo:
quizá el uso más extendido del abedul es la utilización de sus flores
en infusión como un diurético muy efectivo y de efecto prolongado que no
irrita el tejido renal. A pesar de que las flores se muestran activas
en estos casos, cuando pretendamos obtener un resultado más rápido
debemos recurrir a las hojas o a la mezcla de ambas, salvo que podamos
conseguir las flores frescas, ricas en aceites esenciales que refuerzan
su efecto. 
El abedul es también un reputado antirreumático, capaz de aliviar muchas molestias producidas por esta enfermedad.
Conviene
señalar la importancia de añadir un pellizco de bicarbonato, a la
infusión ya hecha, cuando se encuentra a unos 40ºC, estando ya retirada
de la lumbre, y dejarla reposar algunas horas, pues de esta manera las
sustancias resinosas se disuelven mejor, aumentando así su efectividad.

Retención de líquidos: los preparados de esta planta ayudan a eliminar
los líquidos retenidos en el organismo. Infusión durante 10 minutos de
una cucharadita de hojas secas por vaso de agua con unas gotas de zumo
de limón. Tomar de 2 a 3 vasos al día.

Obesidad: el abedul puede utilizarse en dietas de adelgazamiento para
el tratamiento de la obesidad, ayudando a perder peso. Decocción durante
5 minutos de 50 gramos de corteza por litro de agua. Tomar 6 cucharadas
al día.
– Artritis
y artrosis: las propiedades diuréticas y antiinflamatorias de esta
planta resultan muy útiles para el tratamiento de la artritis y de la
artrosis. Los preparados de esta planta desinflaman la zona articular y
ayudan a eliminar líquidos acumulados en ellas. Infusión de una
cucharadita de hojas secas por vaso de agua. Tomar 2 o 3 vasos al día.

Ácido úrico: el abedul se considera una planta hipouricemiante, es
decir, que es capaz de disminuir el ácido úrico del organismo. Resulta
especialmente interesante para tratar los ataques de gota, disolviendo
los cristales de ácido úrico que se forman en las articulaciones y
disminuyendo la inflamación de las mismas. Infusión de 40 gramos de
hojas secas por litro de agua durante 10 minutos. Tomas 2 a 3 tazas
diarias.

Hipertensión: por su capacidad para eliminar líquidos del organismo, los
preparados de esta planta ayudan en el tratamiento de la rensión
arterial elevada. Infusión de media cucharadita de hojas secas por vaso
de agua. Tomar 2 a 3 vasos al día.
Enfermedades de los riñones y vías urinarias:
las propiedades diuréticas del abedul junto con las propiedades
antibacterianas que le proporciona el ácido betulínico y las propiedades
antiinflamatorias de la betulina lo hacen ideal en el tratamiento de
las enfermedades del riñon y de las vías urinarias. en afecciones como
arena y piedras en los riñones, nefritis, uretritis y cistitis.

Uso externo: utilizado externamente, el abedul posee propiedades calmantes, antisépticas, cicatrizantes, tónico capilares y antisudoríficas.

Heridas:
su aplicación ayuda a desinfectarlas y favorece su cicatrización. Mojar
la herida del líquido resultante de la decocción durante 20 minutos de
una cucharada de corteza seca por taza de agua.
Anginas: es
un buen astringente y antiséptico por lo que resulta muy útil para el
tratamiento de las anginas. Realizar gargarismos con el líquido
resultante de la decocción durante 10 minutos de una cucharada de
corteza seca por taza de agua con unas gotas de limón. Este mismo
tratamiento se emplea para las aftas bucales (úlceras en la boca).

Dolores reumáticos:
el abedul es un buen antiinflamatorio, por lo que externamente se puede
usar para tratar el dolor y la inflamación de la artritis y otros
procesos que sufren los pacientes reumáticos. Aplicar hojas secas encima
de las articulaciones afectadas.

Caida del cabello:
las hojas de abedul presentan propiedades antialopécicas, aptas para
prevenir o detener la caida del cabello. Decocción de 4 cucharadas de
hojas secas por litro de agua. Realizar fricciones en el cuero cabelludo
al levantarse y antes de acostarse.

Olor en los pies:
las hojas de abedul poseen propiedades antisudoríficas por lo que son
un buen aliado para tratar el olor de pies asociado a la sudoración.
Realizar un lavado de pies con el líquido resultante de la decocción de
un puñado de hojas secas en dos litros de agua.

 Posología:
 – De 2 a 6 años: 1/4 de la dosis del adulto.
– De 6 a 13 años: 1/2 de la dosis del adulto.
– De 13 a 18 años: 2/3 de la dosis del adulto.
– De 18 a 65 años: dosis del adulto.
– Mayores de 65 años: 2/3 de la dosis del adulto.

Contraindicaciones:
 –
Úlcera péptica y gastritis : el abedul podría producir un empeoramiento
de la úlcera péptica y la gastritis debido al efecto ulcerogénico de
los taninos.

Embarazo y lactancia: el abedul no debe utilizarse durante el embarazo y
la lactancia debido a la ausencia de datos que avalen su seguridad.


Advertencias y precauciones especiales de uso:
 –
Insuficiencia renal e insuficiencia cardiaca: el abedul debe usarse con
precaución en el tratamiento de edemas asociados a insuficiencia renal
y/o insuficiencia cardiaca.

Interacción con otros medicamentos y otras formas de interacción:
 No se han descrito interacciones farmacológicas.

Embarazo:

Categoría
B, lo que implica que se han realizado estudios sobre varias especies
de animales, utilizando dosis varias veces superiores a las humanas, sin
que se hayan registrado efectos embriotóxicos o teratógenos; sin
embargo, no se han realizado ensayos clínicos en seres humanos, por lo
que el uso del abedul sólo se acepta en caso de ausencia de alternativas
terapéuticas más seguras.

Lactancia:

Se
ignora si los componentes del abedul son excretados de forma
significativa con la leche materna y tampoco se conocen los efectos en
el niño. Es por ello que se desaconseja la ingesta de abedul mientras
dure la lactancia.

Efectos sobre la capacidad para conducir y utilizar maquinaria:

No se han descrito.

Reacciones adversas:

No se han descrito reacciones adversas a las dosis terapéuticas recomendadas.

Toxicidad:
 No deberá tomarse ni usarse externamente el aceite esencial.

Fuentes:
Botanical on line
Portalfarma