Nosotros porteamos

Nosotros porteamos

11 julio, 2012 10 Por Marilo

Cuando estaba embarazada de P. en un arrebato de querer llevarle cerquita me compré una bandolera de anillas ya que la silla de paseo nos la había dejado mi cuñada. Mi peque nació a finales de Julio y con aquel calor me daba no se que meterle en aquella tela tan larguísima que además era un pelín gordita, así que la aparcamos. Desde que nació P. mostró una clarísima aversión por el cuco, así que nos convertimos en esos padres que salían a pasear con el peque en el cuco, el peque se dormía, se despertaba y se ponía a llorar, con lo que el peque volvía a casa en brazos de un progenitor y el carro vacío con el otro.
Mientras mi marido estuvo con la baja por paternidad que empalmó con las vacaciones, no había mayor problema, pero cuando terminó la baja me encontré con la misma situación yo sola y ¿qué deciros? pues que como poco me resultó desesperante ir con el niño en un brazo (que además era super peque y me daba cosa no sujetarle bien) y el carro en el otro.
Como con la bandolera no nos apañábamos nos compramos una mochila comercial y a nuestro peque le encantaba ir así, pero yo no aguantaba más de media hora, porque aquello con sus 400 enganches era incomodísimo y el peque se quedaba un poco bajo con lo que me cargaba la espalda (que nunca ha sido mi zona más saludable). Investigando por la red me encontré con Red Canguro y ahí me cambió la vida, descubrí los portabebés ergonómicos y descubrí su foro, un lugar donde he conocido gente maravillosa que me ha acompañado en la crianza de mis peques, que me ha apoyado en los momentos duros y que se han convertido en excelentes amistades. Nos compramos nuestro primer fular, un elástico que nos permitía un preanudado y, a partir de ahí, P. iba siempre con nosotros, me encantaba notarle pegadito a mi, esa sensación maravillosa de que se durmiese encima, ver sus ojillos al despertar y su sonrisa de verse junto a nosotros, ir hablando con él y enseñándole todo, tener las manos libres para poder hacer más cosas mientras se que él está tranquilo.
Desde entonces el porteo nos ha acompañado siempre, en el paseo y en las tareas de la casa y, desde que nació A. fue todavía más necesario porque así podía tener al pequeño atendido y seguir dándole a P. todos los mimos y atenciones que necesitaba.
P. tuvo los famosos cólicos hasta que empezamos a usar el fular con dos meses y A. que ha vivido en portabebés desde que nació no ha tenido ni uno, puede que sea una casualidad, pero la postura, junto con la tranquilidad que les da el contacto yo creo que son muy importantes.
Personalmente, me encantan los portabebés, me parecen imprescindibles, adoro llevar a mis hijos cerquita y poder darles todos los besos que quiera
Desde aquí quiero dar las gracias a Red Canguro por estar ahí y poner a disposición de los padres esa información tan valiosa que nos ofrece «un mundo de posibilidades».

¡Ah! Y gracias a los videos, las quedadas, los consejos de otras mamis y mucha mucha práctica, aprendí a usar la bandolera ;-b.