Fitoterapia: Ajo
Una nueva entrada en la serie de Fitoterapia. Esta vez una planta muy conocida y un gran aliado en la cocina: el ajo. He intentado dar una información clara y útil. En ningún caso pretendo inducir a la automedicación ni sustituir al consejo médico.Nombre científico: Allium sativum L.
A lo largo de la historia los egipcios predicaban sobre el valor y las propiedades del ajo, los atletas olímpicos de Grecia lo masticaban antes de competir y, en años más oscuros, se decía que el ajo ayudaba a mantener lejos a los vampiros…
Se dice que es originario de las estepas de Asia central, pues el ajo era ya conocido por los primeros egipcios como un elemento fundamental en su alimentación. Desde entonces, la medicina moderna ha demostrado científicamente sus virtudes como vermífugo, antiséptico e hipotensor.
Conocido desde la antiguedad por sus propiedades curativas. El nobre de ajo proviene del celta al, caústico. Muy conocido por griegos y romanos, gracias a las Cruzadas se extendió por toda Europa, considerándolo como una panacea contra plagas y otros males. En Italia, es uno de los ingredientes clásicos.
En nuestros días, el ajo es un condimento universal que goza de gran popularidad en las cocinas de los países Mediterráneos y América del Sur.
Uso interno:
Hipolipemiante: parece ser que el ajo presenta un efecto positivo sobre la hipercolesterolemia, disminuyendo los niveles de colesterol total y colesterol LDL. Sin embargo, no afecta a los niveles séricos de triglicéridos ni de colesterol HDL.
Antihipertensivo: los efectos antihipertensivos del ajo son debidos a la acción vasodilatadora de sus principios activos.
Antiagregante plaquetario: la presencia de componentes sulfurosos así como de la aliína o del ajo, le confiere al ajo propiedades antitrombóticas (no formación de coágulos en la sangre).
Diurético: el ajo favorece la eliminación de líquidos corporales, siendo muy útil en los casos de edema.
Bactericida: por su contenido en compuestos azufrados, es uno de los mejores antibacterianos naturales, resultando útil en el tratamiento de infecciones del aparato respiratorio (faringitis, bronquitis) y excretor (cistitis). Tomar 7 gotas de aceite esencial al día.
Especialmente indicado para calmar la tos de origen bacteriano por sus propiedades expectorantes. Tomar 15 gotas al día de extracto fluido repartidas en 3 tomas.
Digestivo: favorece la digestión al estimular el hígado, la vesícula y el páncreas, aunque debe evitarse en los casos en los que exista hiperclorhidria (acidez estomacal) o en estómagos delicados.
Antihelmíntico: el ajo ayuda a eliminar las lombrices intestinales, algo muy habitual en niños pequeños.
Protector contra el cáncer: estudios recientes parecen asociar el consumo de ajo con la inhibición del cáncer. Los compuestos azufrados paracen ser los responsables de la lucha contra la aparición de células cancerosas. El flavonoide quercetina, por sus efectos antioxidantes, también parece jugar el mismo papel en este sentido.
Uso externo:
Desinfectante de la piel: sus propiedades bactericidas convierten al ajo en un excelente aliado en el caso de infecciones de la piel, heridas o quemaduras. Mojar la zona afectada en una gasa mojada en tintura. Se trata de tratamientos muy agresivos por la naturaleza abrasiva de los componentes usados. Es importante aplicarlo solamente en la parte afectada de la piel, protegiendo el resto de la misma de la exposición al producto. Una vez aplicado el tratamiento, se deberá tapar la parte afectada con una gasa y esparadrapo evitando que el contenido alcance a las zonas sanas que rodean a la zona afectada. No deberan usarse estos tratamientos en niños ni en personas sensibles ya que el ajo en uso externo puede provocar la aparición de dermatitis de contacto en algunas personas.
Otitis: suministrar un par de gotas de aceite de ajo en el interior del oído y posteriormente tapar con un algodón.
Ardor de pies: por sus propiedades fungicidas resulta muy adecuado para combatir el ardor en los pies provocado por la infección del pie de atleta. Maceración de 9 dientes de ajo en aceite de oliva durante 3 días, aplicar el aceite con una gasa entre los dedos de los pies.
Posología:
– De 2 a 6 años: 1/4 de la dosis del adulto.
– De 6 a 13 años: 1/2 de la dosis del adulto.
– De 13 a 18 años: 2/3 de la dosis del adulto.
– De 18 a 65 años: dosis del adulto.
– Mayores de 65 años: 2/3 de la dosis del adulto.
Contraindicaciones:
– Hipersensibilidad al ajo.
Advertencias y precacuciones especiales de uso:
– Trastornos de la coagulación: el ajo debe usarse con precaución en caso de trastornos de la coagulación debido a que puede favorecer la aparición de hemorragias.
Interacciones con otros medicamentos y otras formas de interacción:
– Heparina: el ajo puede potenciar los efectos de la heparina, favoreciendo la aparición de hemorragias.
– Anticoagulantes orales: el ajo puede potenciar los efectos de los anticoagulantes orales, favoreciendo la aparición de hemorragias.
– Antiagregantes plaquetarios: el ajo puede potenciar los efectos de los antiagregantes plaquetarios, favoreciendo la aparición de hemorragias.
– Antidiabéticos orales: el ajo puede potenciar los efectos de los antidiabéticos orales y llegar a producir una hipoglucemia. En caso de administración de ajo a altas dosis con antidiabéticos orales, se deberá ajustar la dosis de los mismos.
– Insulina: el ajo puede potenciar los efectos de la insulina y llegar a producir una hipoglucemia. En caso de administración de ajo a altas dosis con insulina, se deberá ajustar la dosis de la insulina.
Embarazo:
Categoría A de la FDA, lo que implica que su uso es seguro durante el embarazo.
Lactancia:
El uso del ajo es seguro durante la lactancia. Los sulfóxidos del ajo son excretados por la leche materna y le pueden conferir un sabor desagradable.
Efectos sobre la capacidad de conducir y utilizar maquinaria:
No se han descrito.
Reacciones adversas:
No se han descrito reacciones adversas a las dosis terapéuticas recomendadas. A dosis elevadas, en tratamientos crónicos o en individuos especialmente sensibles se pueden producir reacciones adversas:
– Digestivas: comunmente puede producir naúseas, vómitos, diarreas, sensación de plenitud gástrica.
– Respiratorias: raramente se puede producir asma por ingestión o inhalación de ajo.
– Hematológicas: raramente puede aparecer disminución del hematocrito, disminución de la viscosidad sanguínea, hemorragias.
– Neurológicas/ psicológicas: muy raramente aparecen cefaleas, vértigo.
– Oculares: es común la aparición de lagrimeo si se pone en contacto el producto con la mucosa ocular.
– Otorrinolaringológicas: los compuestos azufrados se eliminan casi inmediatamente por lo que muy frecuentemente produce halitosis.
– Osteomusculares: muy raramente aparecen mialgias.
– Alérgicas/ dermatológicas: raramente aparece olor corporal desagradable y dermatitis por contacto. El contacto con la piel por un periodo de tiempo superior a las 6-18 horas, se ha manifestado en ocasiones con quemaduras y necrosis cutánea.
– Generales: muy raramente aparece fatiga.
Sobredosificación:
No hay datos disponibles.
Fuentes:


Un Bravo y un Gracias por la entrada!!!.
Besotes!.
Gracias a ti por leerme. Esta es otra de mis pasiones, además en los embarazos tenía que estar buscando siempre a ver si me podía tomar alguna planta y ahora en la lactancia me pasa lo mismo. Y tengo una prima que está tomando sintrom y siempre me pregunta, así que me pareció una buena idea recopilar toda la información.
Un besazo!
Ay mi suegra también está con Simtron y no sabe si será de por vida o qué. Se lo dieron en un momento determinado y ahora nadie le dice nada, sólo va a controles y le van indicando 🙁
Si es que en el momento en el que tienes más de 65 años ya te cascan el sintrom, y para quitarlo… conozco poquitos casos. Es un poco rollo, pero bueno.
Un besazo.