Preocupada

31 julio, 2012 24 Por Marilo
y mucho. Desde hace un tiempo P. ha dejado atrás las típicas rabietas de frustración para dar paso al «voy a poner a prueba tu paciencia» y si bien las otras rabietas las pasamos razonablemente bien, esta fase saca lo mejor y lo peor de mi. Se que tengo mucha tarea conmigo, que tengo que trabajarlo, pero se me acaban las estrategias y no se que hacer. En casa no tenemos demasiadas normas, y las que tenemos son para garantizar el bienestar de todos los miembros de la familia, una es muy clara: «no se pega», pues bien, P. saca la mano a paseo que es un gusto, yo que soy de carácter bastante explosivo y de guantazo fácil tengo que hacer un esfuerzo tremendo para no arrearle (pero vamos, que soy de guantazo fácil con todo mi entorno pero no arreo a nadie), yo me pongo en su lugar, intento empatizar, pero en ocasiones me cuesta, Entiendo, aunque no comparto, que cuando las cosas no salen como el quiere nos pegue, es su forma de expresar su frustración y tenemos que trabajar formas de manejar la frustración que no sea pegando, lo que me descoloca totalmente es cuando haces lo que él quiere y encima te atiza. Un ejemplo, el otro día salimos por la tarde a dar un paseo, porque con el calor que hace no se puede salir a otras horas y me gusta que tomen el aire un poquito, pero tampoco tenemos demasiado tiempo porque hay que bañarse, cenar,…nada más salir del portal P. se tira al suelo «venga cariño, levántate y vamos a dar un paseo» como respuesta P. se arrastra , en fin, son cosas de niños, llevamos un cuarto de hora tirados en el portal intentando convencerle de dar un paseo con mil historias: «vamos a hacer una carrera», «vamos a contar baldosas»,… pero P. no lleva intención ninguna de moverse. Como en esta familia somos 4 y su hermano también tiene que dar un paseito, la abuela (que nos acompañaba) se adelanta con A., entonces P. pide brazos, vale le coge papá, le arrea, no quiere papá, quiere mamá, vale, le cojo y me arrea «P., mi vida, no me pegues, sabes que a mama no le gusta que la peguen» «¿por qué mamá?» «mi vida, por que a ti no te gustaría que mamá te pegase verdad?» «si me gustaría» (mi pensamiento: «bien, se nota que no sabes lo que es»), «no cariño, no te gustaría, por eso no se pega» no he terminado de decirlo y ya me ha arreado otra, «P. si me vuelves a pegar vas andando», risas y guantazo, vale, vas al suelo, P. se agarra y dice que le coja, le digo que no, que me estaba pegando y me empieza a pegar y a decirme que le coja, al final, le coje mi marido que ya iba bastante escasito de paciencia, P. se pone a medio llorar y le pega fuerte, le hace daño, yo, para evitar que mi marido pierda la paciencia, le vuelvo a coger y me pega un cabezazo, le digo que por favor, que pare ya, se rie y me da otro cabezazo cerca del ojo, me hace daño y ahí perdi los nervios y le dí lo que en mi época se conocía como chopito (un golpecito en la frente), él se sorprendió y se puso a llorar y yo me sentí la peor persona del mundo, le pedí perdón mil veces, a él se le pasó enseguida pero yo no quiero olvidarlo, NO SE PEGA y me horroriza no haber tenido otro recurso más que pegarle yo a él.
Claro, el resto del mundo lo achaca a celos, pero a su hermano le trata mejor que a nosotros, le pega de vez en cuando pero su hermano a él también y es por juguetes o por marcar el espacio, vamos, cosas que considero de lo más normal entre hermanos y más aún si son pequeños y no saben cómo expresar las cosas.
En fin, perdonad por el rollo pero necesitaba soltarlo, y si conocéis alguna estrategia, algo que se pueda hacer, por favor, no dejéis de comentar porque cualquier ayuda a esta situación será bienvenida, porque no quiero pegar a mis hijos, no quiero convertirme en ese tipo de persona que necesita pegar para educar, quiero que mis hijos hagan las cosas porque crean que están bien, no por miedo, quiero criar personas libres, respetuosas y felices.